lunes, 17 de octubre de 2011

AQUELLOS MARAVILLOSOS CHALES DE CACHEMIRA

En los albores del siglo XIX, el cuerpo femenino volvió a recobrar  la libertad perdida varios siglos atrás. Las mujeres elegantes de París, se paseaban por las calles con ligerísimos vestidos blancos que parecían camisones, con grandes escotes y mangas cortas que dejaban los brazos desnudos. 
Los cambios políticos que se produjeron en Francia durante los últimos años del siglo XVIII, propiciaron el nacimiento de una nueva forma de entender la moda, dando paso a un ideal estético de claras influencias greco-romanas.


Ingres. Marie François Rivière, 1806

Aquella nueva y ligera vestimenta, era magnífica para los días de verano, pero poco práctica en invierno. Fue entonces cuando aparecieron aquellos maravillosos chales de cachemira importados del noroeste de la India. Eran el complemento ideal. Tejidos con lana de una calidad inusitada, desconocida hasta entonces. No sólo eran hermosos, también eran ligeros, cálidos, elegantes y muy caros... 


Gros. Retrato de la Emperatriz Josefina, 1808

Algunos autores afirman que los primeros fueron introducidos en Europa por Napoleón Bonaparte en 1799, a su regreso de la campaña egipcia. A la emperatriz Josefina le gustaban tanto, que en los inventarios de su guardarropa aparecieron registrados más de 200 chales de cachemira.

David. Condesa de Daru, 1810

Aquel complemento pronto se convirtió en un signo de distinción y buen gusto. En multitud de retratos de damas de la época, aparecen magníficamente ataviadas con sus elegantes vestidos, donde las únicas notas de color proceden de las joyas, alguna cinta bajo el pecho y por supuesto, un chal de cachemira que se desliza de forma distraida...

Ingres. Mme. Jacques-Louis Leblanc, 1823


Era tal la demanda, que  pronto los comerciantes ingleses y franceses se propusieron fabricar imitaciones, llegando a dominar el mercado europeo. Los chales fabricados en Lyon fueron los más demandados por las francesas, por su gran calidad y exquisito colorido. Allí tejían primero la parte lisa, a la que luego añadían bandas tejidas aparte con seda y lana de colores.

Libro de muestras de bandas tejidas para chales. Lyon, 1810-1830

A medida que pasaban los años, la paleta de colores se fue ampliando con diseños de mayor complejidad, llegando a combinar dibujos genuinos de la India con motivos europeos.



Detalle de un chal de Pasley

K.J. Stieler. Amalie von Schintling, 1831




















Hacia los años 30 del siglo XIX, Paisley, localidad escocesa famosa por sus tejidos de estambre, comenzó a fabricar imitaciones de los chales de cachemira originales, aunque reinterpretando su forma y sus motivos ornamentales. Esta vez sobre fondos rojos y marrones. Con el tiempo, esos chales pasaron a llamarse simplemente "Paisley".

Théodore Chassériau. Las hermans del artista, 1843

Tras una década en la que permanecieron un tanto olvidados, teniendo que competir con otro tipo de chales de muselina, percal o encaje, volvieron a resurgir en los años 40, pero esta vez como echarpes, adoptando formas rectangulares o cuadradas.




Detalle de un cuadro de Alfred Stevens, 1859


A partir de los años 50 y hasta los 60 del siglo XIX, su forma se amplió para que pudiera cubrir y caer sobre las enormes faldas ahuecadas por los miriñaques. Esta vez, los diseñadores occidentales copiaron los motivos tradicionales indios, para estamparlos sobre tejidos de algodón que luego se empleaban en la confección de faldas, pañuelos, echarpes e incluso enaguas.

Hacia los años 70 del siglo XIX fueron desterrados por completo. Con la llegada del polisón ya no resultaban prácticos. 

En los años 80 del siglo XX la moda los volvió a recuperar, y tal vez en el futuro vuelvan, aunque ya nunca serán como aquellos que un día lució la emperatriz Josefina...










10 comentarios:

  1. Magnífico post¡¡¡¡ Muy interesante.

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  2. Muchas gracias!!! En la página del facebook del mismo nombre del blog, iré contando esta semana más detalles sobre esta prenda tan versátil...

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  3. Karin, me alegra mucho que hayas tomado para esta entrada un tema tan delicado como el de los chales de cachemira y el de los posteriores "peisley". Esa es una prenda que se encuentra en el gusto femenino desde casi el principio de de la humanidad. Obviamente no me estoy refiriendo a la pieza rectangular que se puso de moda a finales del XVIII y principios del XIX, y que tan bien has descrito : ) Me refiero a todos esos precursores de los chales y herederos de los viejos mantos. Es cómoda y fácil de usar pues se trata de un pedazo de tela, de material indistinto -ligero para el calor, denso y pesado para el frío- en el que una se arreboza para protegerse del viento y de los cambios de temperatura. México tiene su propia versión de esta pieza que es una prenda mestiza -a caballo entre los mantos mexicas de "manta" de algodón y los mantos españoles de lana- llamada "rebozo" que sirve tanto para protegerte del frío ligero como para cargar bultos o llevar un niño muy pequeño como si fuera un "canguro". No, el rebozo es una prenda popular, sin el encanto aristocrático de los chales de cachemira o peisleys; pero, es una prenda que aun sobrevive entre la mujer mexicana como símbolo práctico de la femineidad. Puedes llevarlos con unos vaqueros de la misma manera que lo llevas con un huipil o con una falda. Los hay de seda, para las fiestas, y de algodón para el diario. Y también de artisela, brillantes y llenos de colorido.

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  4. Muchas gracias Carmen por tus aportaciones sobre el "rebozo" mexicano. La verdad es que desconocía esta tipo de chal. Pero me imagino que en todas las culturas hay alguna versión de ellos, ya que la necesidad de abrigarse es inherente al ser humano, es algo antropológico. La única diferencia en cada caso, son los materiales empleados, pero el fin es el mismo...
    Un cordial saludo!!

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  5. Son unos chales maravillosos. Durante la época imperio se confeccionaban estrechos (70/90 cm, lo que daba el ancho de telar) y largos. Y como tu cuentas,según avanza el siglo, con las mejoras de los telares y los cambios en la moda se hacen mucho mas grandes, igualando el ancho y el largo, en un gran cuadrado. En España , estos grandes chales se denominaban "alfombrados"

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  6. Muchas gracias por tu aportación. Es muy interesante y enriquecedora!!
    Curiosamente, el chal del año 1800 que he publicado hoy en la página de facebook, mide 3m de largo, por 1,37m de ancho, con una configuración de gran echarpe, lo que nos hace pensar que en la India disponían de telares más anchos que los europeos...

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  7. Espectacular post sobre CHALES DE CACHEMIRA

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  8. Felicidades por este blog. Aqui tienes una fan. Solo decirte que se te olvido comentar que las damas francesas del Primer Imperio frances se hacian retratar con sus chales de la India para que quedara bien claro su poder adquisitivo. La razon era que Francia habia decretado un bloqueo a los productos ingleses, y por tanto estos chales se introducian en Francia de contrabando y a precio de oro.
    Yo tengo varios en mi coleccion, uno de ellos, es un ejemplo de la produccion de Lyon, mas que un chal, es un echarpe, por el tamaño, ideal para un evento de noche. El resto, realizados en 1815-20,aprox. tienen las medidas y las caracteristicas que describes. En el mercado anticuario ingles aun son faciles de encontrar y relativamente baratos, al menos en comparacion con lo que se encuentra en España.
    Espero con impaciencia nuevas entradas en tu blog.

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    1. Gracias Lady B. Sobre lo que me comentas, es obvio que las damas gustaban de ser inmortalizadas con sus mejores galas, y entre ellas estaban sus joyas y sus chales de Cachemira, por eso es posible encontrar tantos retratos de damas ataviadas con ellos. Y ciertamente, es más fácil encontrarlos en Londres. De hecho, yo pude contemplar algunos en un anticuario de Portobello, aunque no eran muy baratos. Un cordial saludo!!!

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